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DESARROLLO SOCIAL Y EMOCIONAL

El desarrollo social y emocional en el primer ciclo de Educación Primaria (6-7 años) es un aspecto fundamental para el bienestar, la adaptación escolar y el aprendizaje del alumnado. En estas edades, los niños y niñas comienzan a ampliar sus relaciones sociales, a comprender mejor sus emociones y las de los demás, y a desarrollar habilidades esenciales para convivir, participar y aprender en el entorno escolar.

Durante esta etapa, el alumnado avanza progresivamente en la construcción de su identidad, la autoestima, la autonomía y el sentido de pertenencia al grupo. Aprenden a compartir, cooperar, respetar normas, resolver pequeños conflictos y expresar emociones y necesidades de forma cada vez más adecuada. Sin embargo, todavía necesitan el acompañamiento y la guía del adulto para comprender situaciones sociales, gestionar la frustración, controlar impulsos y desarrollar estrategias de autorregulación emocional.

El desarrollo emocional influye directamente en la capacidad de atención, la motivación, la seguridad personal y la disposición hacia el aprendizaje. Un niño o niña que se siente seguro, valorado y comprendido participa con mayor confianza en las actividades escolares, establece relaciones más positivas y afronta los retos académicos con una actitud más favorable. Por el contrario, las dificultades emocionales o sociales pueden manifestarse a través de inseguridad, aislamiento, baja tolerancia a la frustración, problemas de conducta o dificultades para relacionarse con iguales y adultos.

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En este contexto, la escuela constituye un espacio privilegiado para fomentar habilidades sociales y emocionales a través de experiencias cotidianas de convivencia, juego, cooperación y diálogo. El tutor o tutora desempeña un papel esencial como figura de referencia afectiva, creando un clima de aula seguro, inclusivo y respetuoso, donde cada alumno o alumna se sienta escuchado, aceptado y acompañado en su proceso de desarrollo.

Favorecer el desarrollo social y emocional implica enseñar al alumnado a reconocer y expresar emociones, escuchar a los demás, empatizar, resolver conflictos de manera pacífica y construir relaciones positivas. Estas competencias no solo contribuyen al bienestar personal y social, sino que también son fundamentales para el éxito escolar y el desarrollo integral de los niños y niñas.

Por todo ello, atender el desarrollo social y emocional en el primer ciclo de Educación Primaria supone entender que educar no consiste únicamente en transmitir contenidos académicos, sino también en acompañar al alumnado en la construcción de habilidades personales y sociales que serán esenciales a lo largo de toda su vida.

A continuación os ofrecemos orientaciones generales, estrategias, actividades y recursos para cada uno de los indicios de detección de posibles NEAE relacionados con el desarrollo social y emocional.

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