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3. CONDUCTAS DISRUPTIVAS O RABIETAS INCONTROLADAS

Hace referencia a la aparición frecuente de conductas intensas de desregulación emocional o comportamental que dificultan el desarrollo normal de las actividades escolares y afectan a la convivencia en el aula. Estas conductas pueden manifestarse mediante rabietas, gritos, oposición intensa, agresividad verbal o física, lanzamiento de objetos, negativas persistentes o reacciones desproporcionadas ante situaciones de frustración o cambio.

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En el contexto educativo, puede observarse que el alumno tiene dificultades para tolerar límites, esperar turnos, afrontar errores o gestionar situaciones que percibe como injustas o frustrantes. Asimismo, las conductas disruptivas pueden aparecer ante demandas académicas complejas, cambios en las rutinas, conflictos con iguales o dificultades para expresar adecuadamente necesidades y emociones.

Es importante considerar que estas manifestaciones suelen responder a dificultades en la autorregulación emocional, el control de impulsos o la gestión de la frustración, y no únicamente a una intención de desafiar al adulto. En algunos casos, también pueden estar relacionadas con dificultades comunicativas, necesidades emocionales no expresadas, sobrecarga sensorial o escasas estrategias de afrontamiento.

Por ello, resulta fundamental abordar estas conductas desde un enfoque preventivo, comprensivo y educativo, priorizando la regulación emocional, la anticipación y el acompañamiento emocional frente a respuestas exclusivamente sancionadoras.

MEDIDAS GENERALES A APLICAR:

Ante este tipo de conductas, resulta especialmente importante crear entornos estructurados, predecibles y emocionalmente seguros que ayuden al alumnado a anticipar situaciones y reducir la sensación de descontrol. En este sentido, la anticipación de cambios, el establecimiento de rutinas claras y el uso de apoyos visuales contribuyen a disminuir la ansiedad y la impulsividad.

De forma complementaria, la enseñanza explícita de estrategias de regulación emocional permite que el alumnado aprenda progresivamente a identificar sus emociones, reconocer señales de activación y utilizar recursos adecuados para recuperar la calma. Asimismo, el acompañamiento emocional del adulto, basado en la contención, la validación emocional y el lenguaje calmado, favorece una intervención más eficaz durante los episodios de desregulación.

Igualmente, el refuerzo positivo de conductas ajustadas, los espacios de calma y las dinámicas de resolución pacífica de conflictos ayudan a desarrollar habilidades de autocontrol y convivencia. En conjunto, estas medidas favorecen una mejor regulación emocional, reducen la frecuencia e intensidad de las conductas disruptivas y mejoran el bienestar del alumnado dentro del aula.

ACTIVIDADES Y JUEGOS

EJEMPLOS:

Rincón de calma o regulación emocional:

Espacio del aula con materiales relajantes, apoyos visuales y estrategias de respiración para favorecer la recuperación emocional. Facilita autorregulación y reducción de la impulsividad.
Área prioritaria: Tutoría.


Semáforo emocional:

Herramienta visual para ayudar al alumnado a identificar su nivel de activación emocional (calma, nerviosismo, enfado). Favorece conciencia emocional y autocontrol.
Área: Todas.


Anticipación visual de cambios o normas:

Uso de agendas visuales, pictogramas o avisos previos antes de cambios de actividad o situaciones potencialmente difíciles. Reduce ansiedad e inseguridad.
Área: Todas.


Técnica de respiración guiada:

Práctica breve de respiraciones profundas o ejercicios de relajación antes o después de momentos de tensión. Favorece regulación fisiológica y emocional.
Área: Tutoría, EFI.


Tarjetas de autorregulación:

Tarjetas con estrategias concretas (“respira”, “pide ayuda”, “cuenta hasta diez”). Facilitan acceso rápido a herramientas de calma.
Área: Todas.


Refuerzo positivo de conductas reguladas:

Reconocimiento inmediato de pequeños avances en autocontrol y manejo emocional. Refuerza conductas ajustadas y sensación de competencia.
Área: Todas.


Role playing de resolución de conflictos:

Dramatización guiada de situaciones problemáticas para practicar respuestas alternativas a la rabieta o impulsividad. Favorece habilidades sociales y control emocional.
Área: Tutoría, LCL.


Tiempo fuera positivo acompañado:

Espacio breve y supervisado para recuperar la calma sin enfoque punitivo. Ayuda a disminuir activación emocional y prevenir escalada conductual.
Área: Todas.


Historias sociales sobre gestión emocional:

Lectura y análisis de relatos visuales sobre cómo actuar ante el enfado, la frustración o los conflictos. Facilita comprensión emocional y anticipación de conductas adecuadas.
Área: Tutoría, LCL.


Escala visual de emociones:

Panel donde el alumnado identifica cómo se siente antes de llegar a un estado de descontrol. Favorece detección temprana de emociones intensas.
Área: Todas.


Modelado docente de calma y regulación:

El profesorado verbaliza estrategias de gestión emocional (“Voy a respirar para tranquilizarme”). Proporciona modelos adecuados de afrontamiento emocional.
Área: Todas.

“El buzón come-preocupaciones”

Objetivo: Facilitar que el alumnado exprese preocupaciones, enfados o necesidades que no suele verbalizar, previniendo conductas disruptivas. Esta propuesta es eficaz porque ofrece al alumnado una forma segura y sin presión de expresar sus emociones y preocupaciones, lo que permite detectar malestares ocultos, fortalecer el vínculo con el docente y prevenir conductas disruptivas o explosiones emocionales, favoreciendo al mismo tiempo el desarrollo de la educación emocional de manera respetuosa.

Materiales: Una caja decorada (buzón, cofre, monstruo come-papeles… algo atractivo), Papeles o tarjetas,  Lápices /colores

Pasos de la actividad: Construir un buzón entre todos.
Instrucción: “A veces hay cosas que nos preocupan, nos enfadan o nos ponen tristes y no sabemos cómo decirlas. Este buzón sirve para pedir ayuda o contar algo que necesites.”
Pueden poner: Algo que me ha molestado, algo que me preocupa, algo que necesito, algo que me gustaría que cambiara o simplemente cómo me siento hoy. Los mensajes pueden ser anónimos o con nombre.
Leer algunos de forma general (sin exponer a nadie), responder colectivamente (“Veo que varios os sentís nerviosos con la actuación del viernes…”).Si algo requiere atención individual, hablarlo o tratarlo en privado.

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